El predicador no solo habla; siembra. Siembra esperanza en tierra regada con lágrimas. Y aunque la cosecha parezca lejana, la promesa es cierta: "Los que con lágrimas siembran, con regocijo segarán" (Salmo 126:5).
"Dios no nos prometió una vida sin dolor, pero nos prometió estar con nosotros en cada dolor." sermones de fortaleza y consuelo en un joven funeral
La tristeza del mundo es una tristeza de desesperación, que ve en la tumba el final de todo. La tristeza del cristiano es una tristeza sazonada con la esperanza de la gloria. Lloramos porque extrañamos su presencia física, pero descansamos en la promesa inquebrantable de que el Señor regresará, y habrá un día de resurrección y de reunión masiva donde los abrazos nunca más tendrán que soltarse. Aplicación: Vivir honrando su memoria El predicador no solo habla; siembra
Sostén tu fe en la promesa de la resurrección cuando la tristeza intente cegarte. "Dios no nos prometió una vida sin dolor,